“¡CÁSATE CONMIGO!, POR FAVOR”: UNA COMEDIA DE, Y PARA OTRA ÉPOCA

Fotograma de la película: ¡Cásate conmigo!, Por favor

LA FINA LÍNEA ENTRE LA COMEDIA Y LA PARODIA.

Yassine es un joven marroquí que va a París a estudiar arquitectura con un visado de estudiante. Después de un evento desafortunado, no asiste a su examen final perdiendo así su visado y encontrándose de la noche a la mañana en una situación irregular en Francia. Para evitar la deportación, Yassine le pide a su mejor amigo, Fred, que se case con él. Mientras este piensa que todo está resuelto, un inspector tenaz empieza a investigarles para asegurarse de que no sea una boda de conveniencia.

Partiendo de una premisa tan manida y llena de clichés como la que se nos presenta en ¡Cásate conmigo! Por favor, no tardamos en descubrir el principal problema de esta supuesta comedia que supone el primer trabajo de Tarek Boudali como director: que éste se sustenta única y exclusivamente en dichos clichés; no arriesga, no sorprende, y la trama avanza y termina exactamente como uno espera que haga.

Fotograma de: ¡Cásate conmigo!, Por favor

Y ni eso sería tan grave de no ser porque dichos clichés no son tan cómicos como el guion parece sugerir, empujando al espectador una y otra vez a unos estereotipos sobre las personas homosexuales que, por lo dolorosamente anticuado de los mismos, no pocas veces llegan a rozar el mal gusto al prolongar una visión primitiva y poco acertada de un colectivo que, por otro lado, se ve cada vez más representado en trabajos tan soberbios como las recientes Moonlight o Call Me By Your Name. Al final, otros temas que intentan abordarse en la película y que podrían haber justificado un proyecto tan innecesario (la inmigración, el racismo o la integración) se ven opacados por unos chistes simples, redundantes y, en muchos casos, desafortunados.

Cabría destacar el trabajo de los actores (el de Philippe Lacheau por encima del resto, siendo su actuación la más correcta sin discusión), pero poco pueden hacer estos cuando una y otra vez son arrastrados a situaciones y giros exageradamente forzados que sólo son una muesca más en el poco cariño que parece haberse empleado en la construcción de una historia que no se sostiene en ningún momento.

Una película con buenas ideas y que toca temas siempre necesarios en la sociedad actual, termina convirtiéndose en un trabajo que lo máximo que consigue es arrancar una carcajada al espectador con recursos fáciles y manidos como pocos. Sencillamente, no convence.

 Recomendada para: las personas con la risa fácil, los amantes de los clichés